Lunes, May 10, 2021
DONDE SE VE, LO QUE EL MUNDO ESCUCHA

El gigante de internet está creando espacios pospandémicos que darán cabida a los empleados que se acostumbraron a trabajar desde casa durante el año pasado y ya no quieren estar en la oficina todo el tiempo.

La primera oficina de Google era una cochera abarrotada con escritorios puestos sobre caballetes.

En 2003, cinco años después de su fundación, la empresa se trasladó a un enorme campus llamado Googleplex. Las oficinas abiertas y aireadas, y los caprichosos espacios comunes, marcaron la pauta de lo que debía ser un lugar de trabajo innovador. Con el paso de los años, las comodidades se multiplicaron. La comida era gratuita, al igual que los autobuses de ida y vuelta al trabajo: llegar a la oficina, y permanecer allí todo el día, era fácil.

Ahora, la empresa que en su época redefinió la forma en que un empleador trata a sus trabajadores está intentando redefinir la idea de las oficinas. Google está creando un lugar de trabajo pospandémico que dará cabida a los empleados que se acostumbraron a trabajar desde casa durante el año pasado y ya no quieren estar en la oficina todo el tiempo.

La empresa animará —pero no obligará— a los empleados a que se vacunen cuando empiecen a volver a la oficina, probablemente en septiembre. Al principio, el interior de los edificios de Google quizá no se vea tan diferente. Pero a lo largo del próximo año, Google probará nuevos diseños de oficinas en millones de metros cuadrados, es decir, alrededor del diez por ciento de sus espacios de trabajo a nivel mundial.

Los planes se basan en el trabajo que comenzó antes de que la crisis del coronavirus enviara a la plantilla de Google a casa, cuando la empresa pidió a un grupo diverso de consultores —incluidos sociólogos que estudian a la “Generación Z” y cómo socializan y aprenden los estudiantes de secundaria— que imaginaran lo que querrían los futuros trabajadores.

La respuesta parece ser una combinación de Ikea y Lego. En lugar de hileras de escritorios junto a salas de reuniones estereotipadas, Google está diseñando “Team Pods” (módulos de equipo). Cada módulo es un lienzo en blanco: las sillas, los escritorios, las pizarras blancas y las unidades de almacenamiento con ruedas pueden colocarse en distintas disposiciones y, en algunos casos, reorganizarse en cuestión de horas.

Para hacer frente a la mezcla prevista de trabajadores remotos y presenciales, la empresa también está creando una nueva sala de reuniones llamada Campfire, en la que los asistentes en persona se sientan en un círculo intercalado con grandes pantallas verticales imposibles de ignorar. Las pantallas muestran los rostros de las personas que se conectan por videoconferencia, de modo que los participantes virtuales estén en igualdad de condiciones que los presentes.

En un puñado de lugares del mundo, Google está construyendo zonas de trabajo al aire libre para responder a la preocupación de que el coronavirus se propague fácilmente en las oficinas tradicionales. En su sede de Silicon Valley, donde el clima es agradable la mayor parte del año, ha convertido un aparcamiento y una zona de césped en el “Campamento Charleston”, una mezcla de pasto y suelo de madera vallada del tamaño de cuatro canchas de tenis con conexión wifi.

Hay grupos de mesas y sillas bajo carpas al aire libre. En los tipis más grandes, hay zonas de reunión con la decoración de un refugio natural de California y equipos de videoconferencia de última generación. Cada carpa tiene un nombre con temática de campamento, como “leña”, “s’mores” y “canoa”. El Campamento Charleston lleva abierto desde marzo para los equipos que quieran reunirse. Google dijo que estaba construyendo espacios de trabajo al aire libre en Londres, Los Ángeles, Múnich, Nueva York y Sídney, y posiblemente en más sedes.

Los empleados pueden volver a sus escritorios permanentes según un programa de rotación que asigna a las personas que acuden a la oficina en un día concreto para garantizar que nadie esté allí el mismo día que sus vecinos de escritorio inmediatos.

A pesar de la cultura corporativa libre de la empresa, acudir a la oficina con regularidad ha sido una de las pocas normas duraderas de Google.

Esa era una de las razones principales por las que Google ofrecía sus lujosas ventajas, dijo Allison Arieff, escritora de arquitectura y diseño que ha estudiado los campus corporativos. “Logran que todo mundo permanezca en el campus el mayor tiempo posible, es decir, mantienen a la gente en el lugar de trabajo”, dijo Arieff, que fue colaboradora de la sección de Opinión de The New York Times.

Pero cuando la plantilla de Google superó los 100.000 empleados en todo el mundo, la colaboración cara a cara a menudo era imposible. A los empleados les resultaba más difícil concentrarse con tantas distracciones dentro de las oficinas abiertas de Google. A la compañía ya no le funcionaba su configuración de siempre.

En 2018, el grupo inmobiliario de Google comenzó a considerar qué podía hacer de manera diferente. Recurrió al equipo de investigación y desarrollo de la empresa para los “entornos construidos”. Se trataba de un grupo ecléctico de arquitectos, diseñadores industriales y de interiores, ingenieros estructurales, constructores y especialistas en tecnología dirigidos por Michelle Kaufmann, que trabajó con el renombrado arquitecto Frank Gehry antes de unirse a Google hace una década.

Google se enfocó en tres tendencias: el trabajo se realiza en cualquier lugar y no solo en la oficina; lo que los empleados necesitan de un lugar de trabajo está cambiando constantemente; y los lugares de trabajo deben ser algo más que escritorios, salas de reuniones y comodidades.

La COVID nos trajo al futuro del trabajo que pensábamos que estaba a diez años de distancia”, comentó Kaufmann.

En los primeros días de la pandemia, “parecía abrumador trasladar una organización de más de 100.000 personas a la virtualidad, pero ahora parece aún más abrumador averiguar cómo hacer que vuelvan de forma segura”, señaló David Radcliffe, vicepresidente de servicios inmobiliarios y del lugar de trabajo de Google.

Según la configuración actual de sus oficinas, Google dijo que solo podría utilizar uno de cada tres escritorios para mantener a las personas a dos metros de distancia. Radcliffe dijo que los 1,80 metros seguirán siendo un umbral importante en caso de la próxima pandemia o incluso de la gripe anual.

Psicológicamente, dijo, los empleados no querrán sentarse en una larga hilera de escritorios, y también es posible que Google tenga que “desdensificar” las oficinas con espacios blancos como muebles o plantas. La empresa está deshaciendo años de la teoría de los planos de oficinas abiertas popularizada por Silicon Valley, según la cual el hacinamiento de más trabajadores en espacios más pequeños y la eliminación de su privacidad conducen a una mejor colaboración.

No se espera que los costos inmobiliarios de la empresa cambien mucho. Aunque habrá menos empleados en la oficina, necesitarán más espacio.

Google está tratando de averiguar cómo reaccionarán los empleados al llamado trabajo híbrido. En julio, la empresa preguntó a los empleados cuántos días a la semana necesitarían acudir a la oficina para trabajar de manera eficaz. Las respuestas se dividieron por igual en un rango de cero a cinco días a la semana, dijo Radcliffe.

La mayoría de los empleados de Google no tienen prisa por volver. En su encuesta anual a los empleados, denominada Googlegeist, cerca del 70 por ciento de los aproximadamente 110.000 empleados encuestados dijeron tener una opinión “favorable” sobre el trabajo desde casa, en comparación con un 15 por ciento que tenía una opinión “desfavorable”.

Otro 15 por ciento tenía una perspectiva “neutral”, según los resultados vistos por The New York Times. La encuesta se envió en febrero y los resultados se anunciaron a finales de marzo.

Muchos empleados de Google se han acostumbrado a vivir sin los largos desplazamientos al trabajo y con más tiempo para la familia y la vida fuera de la oficina. La empresa parece estar dándose cuenta de que sus empleados tal vez no estén tan dispuestos a volver a la antigua vida.

La conciliación de la vida laboral y familiar no es comer tres veces al día en la oficina, ir al gimnasio allí, resolver todos los pendientes allí”, dijo Arieff. “En última instancia, la gente quiere flexibilidad y autonomía, y cuanto más se lo quite Google, más difícil va a ser”.

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