Sábado, Septiembre 18, 2021
DONDE SE VE, LO QUE EL MUNDO ESCUCHA

La sanción por dopaje ha cambiado el nombre oficial del país en la competencia, pero poco más sobre su experiencia olímpica.

Para ser un país con un veto oficial de las Olimpiadas, Rusia tiene bastante presencia en estos Juegos Olímpicos de Tokio.

Tomemos como ejemplo la ceremonia inaugural del viernes. Una delegación significativa de rusos marchó en el desfile de las naciones —justo detrás de San Marino y antes de Sierra Leona— bajo el cartel de COR, el acrónimo del Comité Olímpico Ruso. Es la etiqueta oficial con la cual más de 330 atletas rusos están compitiendo aquí, un poco de prestidigitación disciplinaria requerida a causa de los castigos impuestos después de los recientes escándalos de dopaje en los que se vio involucrado el país.

 

En los días que han pasado desde que marcharon orgullosos en el estadio olímpico ubicado en el centro de Tokio, los atletas rusos han competido en decenas de deportes ataviados con los colores nacionales de Rusia: desde tiro con arco hasta clavados, desde esgrima hasta gimnasia y desde tenis hasta taekwondo. El domingo, Rusia incluso obtuvo su primer oro. Veinticuatro horas más tarde, recogió dos más.

“De hecho, no se siente como si estuviéramos vetados”, admitió esta semana un periodista ruso.

Sin embargo, las multas son reales y tienen su origen en uno de los peores escándalos de dopaje en la historia del deporte: una campaña de años para cambiar muestras contaminadas de dopaje por muestras limpias —y luego encubrir las maniobras— que a la postre involucró a decenas de deportes y más de 1000 atletas, decenas de entrenadores y autoridades deportivas, e incluso miembros de los servicios de seguridad del Estado.

En un inicio, Rusia fue suspendida durante cuatro años de los deportes a nivel mundial, pero ha dedicado años a buscar la anulación —o como mínimo la reducción— de su castigo. En diciembre, obtuvo al menos una victoria parcial cuando el Tribunal de Arbitraje para el Deporte favoreció en gran parte la apelación de Rusia, primero al reducir dos años el veto que impuso la Agencia Mundial Antidopaje y luego al hacer que el camino de Rusia a las Olimpiadas fuera mucho menos oneroso del que había exigido el organismo encargado de sancionar el dopaje.

Las consecuencias: han viajado más atletas rusos a Tokio de los que fueron a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016 y hay una percepción de que las sanciones al país parecen estar abiertas a interpretación. Una razón podría ser que el Comité Olímpico Internacional (COI) —el cual a menudo ha evitado las sanciones directas a Rusia— ha responsabilizado a federaciones deportivas individuales de interpretar sus dos páginas de lineamientos sobre las medidas punitivas, entre las cuales hay un edicto que dice: “Todas las demostraciones públicas del nombre de la organización participante deben usar el acrónimo ‘COR’, no el nombre completo ‘Comité Olímpico Ruso’”.

En pronunciamientos públicos, los organizadores del evento, entre ellos el COI, rompieron esa regla casi de inmediato y en repetidas ocasiones. Por ejemplo, en la ceremonia de inauguración, el nombre de Rusia se leyó en inglés, japonés y francés mientras decenas de miembros de su equipo entraban en el estadio.

Un día después, el primero de la competencia de judo, Irina Dolgova de Rusia fue anunciada como miembro del COR, cuando se encaminó a su encuentro de primera ronda en la categoría de 48 kilogramos. Unas horas más tarde, sus compatriotas del equipo masculino de voleibol, vestidos en uniformes rojos, fueron presentados como el Comité Olímpico Ruso.

Para los pocos espectadores y periodistas presentes, hubo pocas señales de que el equipo representaba a una nación castigada. Un periodista de Kenia expresó su confusión en torno al acrónimo, cuando preguntó en voz alta por qué el equipo ruso que se acababa de anunciar estaba representado como COR en el marcador.

Así ha sucedido en la mayoría de los recintos: COR en los letreros y en los monitores, pero Rusia o Comité Olímpico Ruso en los anuncios oficiales. La confusión en torno al nombre del equipo a veces también ha confundido a las autoridades deportivas: por ejemplo, en su compilación de los resultados para los eventos clasificatorios de mujeres, la federación de gimnasia de Europa borró un tuit publicado el domingo en el que se hacía referencia al equipo como Rusia.

“Se están cumpliendo las reglas y depende de la situación particular”, duhi el domingo Mark Adams, un vocero del COI. “Según nuestra interpretación, se está interpretando de manera correcta”.

Cuando se le preguntó por qué se podía decir el nombre completo del equipo en voz alta, pero no mostrarlo, Adams dijo que el “medio” dictaría el mensaje. “Creemos que nos sentimos cómodos con lo que se está haciendo”.

Algunos han expresado su malestar por la presencia de Rusia. La Agencia Mundial Antidopaje todavía está dolida por la forma en que el Tribunal de Arbitraje Deportivo suavizó su sanción original, que —de haberse mantenido intacta— habría supuesto una presencia rusa significativamente menor en Japón, y unos colores de uniforme que habrían hecho que la procedencia del equipo no fuera identificable.

“Verán claramente lo que pedimos y lo que obtuvimos”, dijo el director general de la AMA, Olivier Niggli, a los periodistas la semana pasada. “Si se fijan en lo que pedimos, no es lo que obtuvimos, especialmente cuando se habla del uniforme”.

“Pero lo que tenemos aquí está en línea con la decisión del tribunal.No es lo que queríamos, pero es lo que tenemos y está en línea con lo que es aceptable”, añadió.

Las autoridades rusas prepararon a sus atletas para escuchar preguntas incómodas sobre su presencia en Tokio antes de que llegaran a los Juegos Olímpicos. Todos los participantes recibieron una guía de respuestas para preguntas relacionadas con política, temas sociales y el veto por dopaje, informó este mismo mes Vedomosti, un medio informativo de Rusia.

Según el documento, la mejor respuesta era ignorar las preguntas. Y así ha sido el caso: hasta ahora, los atletas rusos en Tokio en su mayoría se han abstenido de comentar sobre el tema de su estatus en Tokio.

Sin embargo, Rusia no ha podido controlar todo. A las autoridades y los atletas les disgustó el veto a la bandera de Rusia y algunos, como Alena Tiron, la capitana de su equipo de rugby, prometió que haría todo lo posible para que la reconocieran como rusa.

“Si no está permitida la bandera, nosotros seremos la bandera”, declaró Tiron a RIA Novosti, agencia administrada por el Estado. “Sabemos qué país representamos”.

Mientras que el Comité Olímpico Internacional se ha sentido cómodo con la palabra “ruso” resonando por los altavoces en referencia al Comité Olímpico Ruso, fue menos complaciente cuando el equipo de natación artística del país solicitó que “Con Rusia desde el amor” formase parte de su rutina. Se les dijo que se podía utilizar la canción, pero que habría que cortar la palabra “ruso”.

La elección de la música que se interpretará durante las ceremonias en las que participen los medallistas de oro rusos es otro punto de acuerdo. El Comité Olímpico Internacional rechazó la primera opción de Rusia, “Katyusha”, una canción militar popularizada durante la Segunda Guerra Mundial, y en su lugar se decidió por una parte del Concierto para Piano Número 1 de Tchaikovsky.

Los acordes de ese himno temporal se escucharon por primera vez el domingo, cuando Vitalina Batsarashkina subió al podio tras ganar la primera medalla de oro del COR, en la prueba femenina de pistola de aire comprimido de 10 metros.

Las incómodas adaptaciones tal vez terminen pronto. Después de las Olimpiadas de Tokio y los Juegos Olímpicos de Invierno a celebrarse en febrero en Pekín, Rusia estará más cerca de regresar al redil deportivo. Los campeonatos de voleibol del próximo año se llevarán a cabo en Rusia. Los de taekwondo están programados para realizarse en el país un año después.

Y aunque ha enfrentado censuras y sanciones, Rusia ha aumentado con discreción su influencia en los deportes. En la actualidad, tres federaciones olímpicas de los juegos de verano —tiro deportivo, boxeo y esgrima— son dirigidas por rusos, la mayor cantidad en la historia.

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